
Tras la cándida sonrisa de la foto visible, Lady Loisse oculta oscuras aficiones y una mente calculadora y fría. Quedó viuda muy joven y supo mantener a flote el negocio familiar en los peores momentos. Nadie sabe cómo pudo conseguir el dinero para devolver los préstamos en plena crisis del sector siderúrgico. Y lo más asombroso es que nunca dejó de mantener a pleno funcionamiento la casa de acogida para rehabilitar doncellas descarriadas que había fundado al casarse y dirigía con celo, conocida en toda la comarca como la casa de la pradera. ¡Quién puede calcular el valor del servicio que Lady Loisse ha prestado a tantas muchachas! Por cierto, calcular el valor del servicio que ellas prestan es más fácil. La lista de precios de la casa circula en pasquines por los mejores garitos de Tel Ford: - "Ford". Era un juego de palabras en Inglés.

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