
Lady Sarah Sweetness acaba de aparecer en la familia, y nadie se explica cómo el golfo de Pacus ha podido echarse una apalabrada, perdón, una prometida tan bella y tan dulce. Dice proceder de una acaudalada familia de hacendados en Australia que posee una importante empresa de confituras. Nadie ha oído nombrar nunca la marca de dulces Sweetness, pero claro, como no se ha inventado el transporte frigoríphico y se producen tan lejos... Sin embargo, tras la aparente candidez de Sarah parece ubicarse una mente fría y calculadora, tal y como trasluce su enigmática mirada en la photo, que parece querer penetrar el objetivo de la cámara y la mente del photógraphos.

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